jueves, 12 de agosto de 2010

Prologo

 Nueva York, 20 de Agosto del 2000

EL sonido de los automóviles atravesando la avenida a su lado le hicieron percatarse de que había caminado demasiado lejos y era bastante peligroso andar por ahí a las... “¿Qué hora era?” Se pregunto deteniéndose a buscar su celular entre los bolsillos, tan solo para descubrir que lo había olvidado en el Hotel. Se golpeo la frente con la palma de su mano y maldijo por lo bajo. Miro a su alrededor, “Mierda, me he perdido” murmuró cuando no reconoció el barrio donde se encontraba. Sabía que no debía haber salido otra vez a vagar entre las peligrosas calles de Nueva York.
Algo capto su atención en aquel momento, una tenue luz al otro lado de la calle la hipnotizo y sin pensarlo camino a través de los autos, quienes pitaron a señal de protesta, sus pensamientos se encerraron dentro de una caja con llave y su cuerpo fue poseído. “Ven a mi” murmuró una voz dentro de su cabeza, una hermosa voz que ella ya conocía muy bien. Llego hasta donde la luz se volvía más intensa y algo la jalo con fuerza hacia el callejón.
Estaba a punto de gritar cuando el fresco aroma a mar de él la golpeó. Sonrió al recordar el extraño nombre de su chico, acordándose de la primera vez que lo vio, tan radiante y guapo.
– Me has asustado – le dijo ella volviéndose para besarle en los labios.
– No más que a mí cuando me enteré de que te vas mañana – respondió devolviendo el beso.
– Lo siento – ella se despego para intentar captar su mirada azul  intensa – Debo volver –
– Lo sé, es por eso que haré de esta noche, una aventura inolvidable.
– ¿A dónde vamos?
– Ya verás – contesto dándole un último beso y jalándola con sus manos entrelazadas fuera del callejón.
Caminaron juntos una vez más, por calles que ella no pudo reconocer, tropezando con gente de, claramente, alta clase. Se detuvieron junto a un restaurante francés, ella se giro para mirarlo con sorpresa, ella ni siquiera estaba vestida para la ocasión, ¿A caso el planeaba hacerle una broma dentro?, ella lo negó rotundamente y olvido al instante cualquier pensamiento, logrando decir:
– Yo no voy a comer caracoles – y una sonrisa surco su rostro.
Volvieron a las calles de Nueva York entre risas y besos dulces. Ella miro fascinada al chico del que estaba enamorada, jamás en su vida había amado a alguien así, el era perfecto para ella, dulce, amable, cariñoso, decidido...ella no podía haber deseado otra cosa en aquel momento que no fuera quedarse para siempre a su lado, pero no podía.
Su madre adoptiva deseaba tenerle cerca, en su hermosa casa en Nueva Zelanda y ella no podía negarse, esa mujer había hecho bastantes cosas buenas por ella. Sacudió su cabeza borrando cualquier pensamiento que pudiera arruinar su última noche en Nueva York, con el hombre más fabuloso del mundo. Pero miro con cierta decepción que se habían detenido frente a su hotel. Ella lo miro con ojos suplicantes, el meneo la cabeza con tristeza y dijo:
– Nos veremos algún día, Medaus – su voz estaba dolida y cansada –
– Pero...–protesto ella, eso no podía acabar así como así, no después de que ellos fueran tan...felices – ¿Qué tal si entras? – Pidió ella y no supo si fueron las ansias de no perderle o el vino haciendo efecto–
– ¿Estás segura?–preguntó.
Y ella quiso decir “No, no lo estoy”, pero asintió con la cabeza y tomo su mano para conducirlo hacia dentro. El portero la miro extraño cuando pasaron a su lado y casi pudo tocar su tensión.
Ella estaba sudando cuando llegaron a su habitación, pero no supo definir el por qué, habían tantas cosas en su cabeza “¿Qué vamos a hacer? ¿Qué hice? ¿Por qué estoy sudando?”
– Puedo irme si lo deseas – La vos de él la saco de sus pensamientos y cuando lo miro a los hermosos ojos, estuvo segura de lo que iba a hacer.
– No...quédate – Su voz fue a penas un murmullo atropellado mientras avanzaba hacia él con decisión.
Sus pasos fueron lentos, pero ella tenía claro lo que estaba a punto de hacer cuando junto sus labios con los de él y este la tomo por la cintura, como dejando salir todo el deseo que habían estado conteniendo y que al parecer, ella no sabía que sentía hasta ese instante. Fueron en pasos torpes hasta su habitación, sin separar sus labios. Los besos se volvieron más intensos en cuanto cayeron en la cama y la lengua de él comenzó a explorar la boca de Medaus, ella, con inexperiencia y timidez, comenzó a desabrocharle la camisa y él le saco la sudadera y la delgada blusa azul, hasta dejarla con solo el sostén. Continuaron enredados entre besos y caricias hasta que no hubo nada más que piel al descubierto...
Se miraron fijamente cuando llego el momento en que se unirían finalmente. Los ojos de él le preguntaban si deseaba continuar y ella no pudo contestar, algo en su pecho le advirtió que no continuara, pero el deseo era más grande, así que volvió a asentir y dejo que él la envolviera en caricias y besos llenos de deseo. Hasta que por fin el entro en ella y no pudieron estar más unidos.

...

Un ruido la hizo sobresaltarse, debería de ser...muy tarde. Se compuso sobre la cama de un salto al recordar lo que había hecho y un hormigueo sacudió su cuerpo, miró a su lado, ahí estaba el, con los ojos cerrados y una respiración suave. Medaus sonrió ante esa imagen. La luz de la habitación fue encendía y ella subió la cabeza desconcertada, era su madre.
– ¡Mama! – grito alterada.
– Me has humillado, estúpida – le grito con furia.
Medaus se percato de que su madre llevaba una bata blanca y uno de sus hombros estaba al descubierto, recordó haberla visto en las películas. El chico a su lado se levanto y se tenso.
– Has vuelto a provocarme, Poseidón – rugió ella.
– No sabía que ella era tuya – protesto el – Ella no parecía...
– Y tú, ¡Has osado acostarte con mi enemigo en mi hotel, en mi territorio, después de todo lo que he hecho!
Se acerco hasta Medaus y el saco con fiereza de la cama, Medaus tomo las sabanas para intentar cubrirse cuando su madre la tiro al suelo y le abofeteo la cara.
– ¡Pagaras caro tu ofensa, maldita! – espetó.
– Atenea, se prudente, no... –
– ¡No, tú calla, esta medusa...! – escupió y como si hubiera recordado algo, su expresión cambió y las comisuras de su boca se levantaron levemente – Ahora que lo recuerdo, Medaus, eres tan parecida a ella, con esos ojos impresionantes, el cabello de seda, la piel perfecta...tan cotizada por los chicos...toda una hermosura... – murmuró Atenea acercándose a Medaus – Ya veo porque la sedujiste, Poseidón, pero ella no es Medusa, ella es una mortal...
– ¿Medusa? ¿Atenea? – interrumpió Medaus y al instante en que Atenea la abofeteo se arrepintió de hablar.
– No lo hice por ella – protesto Poseidón – ¡Yo no sabía que ella era tuya!
– Te has atrevido a ofenderme una vez más, Poseidón y la castigaré de la misma forma que a Medusa, sin embargo... – reflexiono – “¡Medaus, te maldigo! De tus cabellos se harán serpientes. Tu belleza será eterna, tu, la mujer más hermosa del mundo, pero cualquiera que vea tus divinos ojos de oro, se volverá de piedra ¡Y así te destino a vivir sola y sin nadie que pueda volver a amarte, viviendo junto a las gorgonias!”– le dijo.
– ¡No! – grito Poseidón.
Medaus miró aterrorizada a Atenea, su cabeza comenzó a picarle y automáticamente se llevo una mano al cabello, lanzo un grito ahogado cuando su cabello comenzó a caer por completo y algo salía de el. Chillo aterrorizada y miro la expresión satisfecha de Atenea.
– ¿Por qué...? ¿Por qué si yo...yo no sabía que él era...?– Quiso saber.
– ¡Me has ofendido de cualquier manera!, ¡Te di techo, te di comida, te di ropas, te di cariño...Y tú pagaste con esto! – le grito – ¿Crees que él te quería? El te utilizo.
– ¿Me...me utilizo?– susurro entrecortadamente.
– Ahora te enviaré con las gorgonias.
– No – rezongo el – Esta vez no – escupió.
Una chispa broto de las manos de Poseidón y el la lanzo al suelo frente a Medaus, quien miro estupefacta. Poseidón murmuró algo y la chispa se volvió enorme, un efecto como el del mar apareció ante ella.
– Entra y desaparece, Medaus – le ordeno – Entra rápido –
Medaus contemplo atónita, sin saber qué hacer, Atenea se removió molesta y a punto de hacer algo más. Las luces parpadearon y Medaus se sintió mareada ¿Qué debía de hacer?, se pregunto un millón de veces. Una enorme chispa creció del otro lado de la habitación, una chispa negra y tétrica que comenzó a absorber todo a su alrededor, el viento golpeo su rostro y se encontró mirando a Poseidón a través del reflejo del mar ¿Cómo era eso posible? Entonces le golpeo con fuerza la realidad de todo aquello, en ese momento supo que nada iba a volver a tener esa opción de la imposibilidad. Cerró los ojos, despidiéndose de su vida normal, de la vida tan tranquila que había tenido, alejándose de la chica que era, la dulce Medaus, para volverse un monstruo. Y ante este ultimo pensamiento, se dejo caer dentro de aquel inmenso mar, volviendo todo su alrededor completamente oscuro.

8 comentarios:

Angie dijo...

Hanny, debo decirte algo muy seriamente.

OMGOMGOMG me mataste con el prologo!.

No es por desmerecer tu historia anterior que tambien era maravillosa pero esta... es que quedo increible, ademas es tan creativa!

Dios, porfavor tienes que avisarme cuando agreges otro capi creo que moriré si no la leo :S

Ovio te sigo.

Iris dijo...

Chicas está genial. Lo dejasteis muy interesante. Coincido con Angie, el prólogo estuvo estupendo. Ya quiero saber como sigue.

Un beso y feliz fin de semana

Calezza dijo...

me kede sin palabras, esta bueno el prologo, ya no puedo esperar por leer la historia.

Existencia dijo...

Me encanto el prologo :)
no dudes en avisarme cuando tengas el primer capitulo

Night Eternal dijo...

WOW!!!!
Me caaaeee mal Ateneaa ¬…¬
pobree Medaaauss!!!
Me encanta tu manera de escribir
Es muy ligera y fluidaa!!
Nunca me cansaree de leeerteee (:

Elvira De Oliveira dijo...

ok, este prologo es uno de los mas geniales que he tenido el placer de leer!!! es tan vivo, tan sentimental...

Pobre Medaus! porque Atenea SIEMPRE se pone tan furiosa en cuanto a asusntos de Poseidon?!

es increible, ya quiero leer la siguente publicacion.

Bezoz.

Kuran Juuri dijo...

Woooow!
*Derrame nasal* Me encantooo!
Poorfa pasate por el miio :)
Es nuevo: http://keepawaythedarkstoryjuuri.blogspot.com/

Ginebra dijo...

Vaya... Me gusta, es diferente :)

Protegido

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